
(2003-12-29) Euskaltel negocia la compra de Urnietatel por un total de 750.000 euros, pese a que hace tan sólo dos años el Ayuntamiento de Urnieta valoraba su red de telecomunicaciones en 10,5 millones de euros. El operador presidido por Ardanza pagaría esta cantidad a lo largo de seis años y, además, mantendría los precios actuales de los abonados de la localidad guipuzcoana durante un máximo de cuatro años.
Euskaltel ofrece renovar las siete centrales que gestiona Urnietatel con el fin de poner en marcha un servicio de ADSL a 22 euros al mes. La actual tarifa plana de conexión a Internet pasaría a costar 8,5 euros al mes, frente a los 6 euros actuales, y las llamadas locales de teléfono supondrían un pago fijo de un euro mensual por cliente, con incrementos anuales de medio euro. Finalmente, la televisión por cable tendría un precio de 3 euros al mes.
Esta negociación, que mantienen el propio alcalde y un alto directivo de Euskaltel, se ha prorrogado durante los últimos cuatro meses y se ha plasmado en una propuesta de convenio entre ambas entidades. La inestabilidad política de Urnieta, donde gobierna en minoría el PNV con apoyos puntuales de PP y Ezker Batua, y las dificultades que existen para valorar los activos y los clientes están dificultando el acuerdo final.
Urnietatel se convirtió en su momento en el paradigma de la liberalización de las telecomunicaciones en toda España. Con una inversión pública que se cifró en más de 2,5 millones de euros, el Ayuntamiento había conseguido para sus algo más de 5.000 vecinos la primera tarifa plana de conexión del Estado y llamadas telefónicas gratuitas dentro de la localidad.
Algunos internautas, no sin cierta envidia, llegaron a proponer a una tal "Santa Urnieta" como patrona de todos los usuarios de la Red. Euskaltel y Vodafone se encargaban de hacer que todo funcionara técnicamente, con dinero público y contratos de exclusividad durante 30 años que ahora nadie entiende cómo se pudieron firmar "para tanto tiempo".
Con el tiempo, el "mito de Urnieta" empezó a hacer aguas. Primero surgieron algunos proveedores que llevaban tiempo sin cobrar y, después, un promotor inmobiliario con buenos contactos y un conocido estafador que querían entrar en el capital a cambio, según la oposición, de posibles favores. Incluso el entonces alcalde y senador nacionalista, Joxi Lizeaga, apareció vinculado a una sociedad, Desarrollo Tecnológico de Núcleos Urbanos, que aspiraba a sacar dinero del supuesto know-how de Urnietatel.
Al descubrirse el pastel, el propio presidente del Gipuzku Buru Batzar del PNV, Juan María Juaristi, exigió la inmediata dimisión de Lizeaga y de sus hombres de confianza. Al asumir el mando municipal, Florentino Ugalde admitió los errores del pasado y prometió una auditoría. Además, la Fiscalía de la Audiencia de Gipuzkoa ha abierto diligencias de investigación sobre las posibles irregularidades cometidas en este municipio.
Los vecinos empezaron a descubrir que la bromita de las llamadas gratis y las conexiones a Internet suponían una continua sangría económica para su Ayuntamiento. Sólo la tarifa plana de acceso a la Red tiene actualmente un déficit mensual de 5.000 euros, que pagan a escote todos los urnietarras. Y para 2004, se calcula que las pérdidas podrían alcanzar un total de 240.000 euros, lo que supone más de 40 euros por vecino.
Por si fuera poco, el servicio está actualmente saturado por el exceso de usuarios para una infraestructura que no ha sido actualizado en los últimos tres años. Eso no evita que todavía hoy, al entrar en Urnieta, un moderno panel electrónico anuncie a los conductores las virtudes de la tarifa plana de Internet a 6 euros al mes. Incluso las cabinas públicas incorporan el logotipo de Urnietatel, aunque muchas veces no están operativas, ante la ausencia de servicio de mantenimiento.
Tanto Euskaltel como el Ayuntamiento reconocen ahora la penosa situación económica por la que atraviesa Urnietatel y la necesidad de solucionar "los problemas actuales". Para el Consistorio, los principales problemas son el mantenimiento de los actuales precios de los clientes y el futuro de los dos empleados de Urnietatel, uno de ellos encargado de atender a todos los clientes.
Nadie parece haberse planteado la posibilidad de convocar un concurso público, pese a que existe al menos otra compañía que ha puesto una oferta sobre la mesa. Según fuentes municipales, este operador habría prometido mantener la red en manos municipales y precios agresivos para aprovechar al máximo el elevado ancho de banda que permiten los cables de Urnietatel.