
(2003-11-30) Los responsables de El Periódico de Alava hicieron maravillas con las cuentas que presentaron al Gobierno Vasco para solicitar las ayudas del programa Bideratu. En los presupuestos que entregaron incluían unas previsiones de ingresos de 2,4 millones de euros en 2002, el doble de lo obtenido un año antes, consecuencia fundamentalmente del esperado incremento de la facturación por publicidad y por venta de diarios.
Pero lo más extraño es que para aumentar la difusión, los responsables del periódico habían contabilizado un incremento de los costes de apenas el 36%. Se preveía, por ejemplo, vender el doble de ejemplares sin comprar dos veces más papel y, sobre todo, sin apenas tocar los gastos de personal.
Otro tanto iba a suceder en 2003, con incrementos esperados del 45% en los ingresos y de sólo un 20% en los costes. La facturación por publicidad y venta de diarios crecería continuamente hasta 2006, pero los gastos de personal apenas se tocarían para incluir las subidas del IPC. Como consecuencia de todo ello, los beneficios no pararían de crecer: desde los 20.000 euros (no 20 millones, como erroneamente decía el último boletín) de 2003 hasta los 658.000 de 2006, frente a las pérdidas de 1,2 millones de euros de 2001.
Este panorama de optimismo, que el Gobierno Vasco creyó al parecer a pie puntilla, se ha derrumbado frente a la realidad del ejercicio anterior y del presente, como si del cuento de la lechera se tratara. Este año El Periódico de Alava ha suspendido pagos, ya que los ingresos apenas crecieron un 7% en 2002 -frente al 100% previsto- y los costes han aumentado por encima de lo presupuestado.
"A pesar de la aplicación de las medidas establecidas en el plan de reestructuración, la cuenta de resultados del ejercicio 2002 presenta unos resultados inferiores a los previstos y que provocan unas fuertes tensiones en nuestra tesorería. Estos resultados son consecuencia de no alcanzar con carácter inmediato las expectativas de venta en los términos establecidos en el Plan", reconoce el diario en la documentación entregada en abril al Gobierno Vasco.
Pese a todo, la sociedad editora insistía en su optimismo por "la vialibidad futura del proyecto". Apenas cuatro meses después, decidía suspender pagos ante la falta de tesorería. Los principales perjudicados por esta negativa situación financiera son el Gobierno Vasco, que no cobrará las ayudas de 1,3 millones de euros, y las cajas vascas, que habían concedido un crédito de 420.000 euros a través de Luzaro.